A un año del femicidio de la niña Rosa María Lares Saquic, de 10 años.

El 22 de junio de 2019 se celebró la feria de aldea Estanzuela del municipio de Joyabaj, departamento de Quiché. El evento convoca cada año a los vecinos.

La niña Rosa María Lares Saquic, de 10 años, acudió en compañía de una hermana de 12 años.
Fue entonces que un grupo de hombres, amigos de la familia y miembros de la comunidad, acosan a las niñas. De manera insistente les demandan que bailen con ellos.
Ante la negativa el acoso aumenta, a Rosa María le arrebatan su rebozo. La niña de 10 años ruega porque se lo devuelvan. La versión de un testigo indica que la pequeña corre por la prenda y en ese momento también fueron detrás dos individuos más que apoyaban ese acoso.
A Rosita no le vuelven a ver con vida desde ese momento. Los cinco días posteriores la madre, familiares y vecinos hicieron búsqueda de la niña sin resultados. Surgen indicios que permiten hallar sus restos mortales a la orilla del río Arriquín cercano a la comunidad.
El cuerpo de Rosita fue posible identificarlo por exámenes de ADN realizados por INACIF.
Las pesquisas del Ministerio Publico permitieron individualizar a presuntos responsables del crimen que fueron ligados a proceso por femicidio. Proceso que actualmente está en fase de debate.
Este caso reitera aspectos como las relaciones desiguales de poder en un sistema patriarcal dónde la mujer y en este caso una niña de 10 años es objeto de violencia por parte de hombres adultos; evidenciando, además, misoginia. Debe mencionarse que en Guatemala la niñez afronta un panorama desolador. Sólo en el año en que ocurrió este femicidio, INACIF registró 4,170 reconocimientos médicos por delito sexual en niñez de 0 a 14 años (544, niños y 3,626 niñas)
No puede haber impunidad. Justicia para Rosita.